Máximo Mendoza, ingeniero civil de 78 años, emigró de Venezuela a Miami en 2018 y tras perder su empresa y contratos estatales, aprendió pastelería desde cero. En marzo de 2025 comenzó a vender sus pasteles y hoy produce más de 240 unidades al mes.
Máximo Mendoza, ingeniero civil de 78 años, emigró de Venezuela a Miami, Florida, en 2018. En su país natal, tuvo una trayectoria en ingeniería, fundó una empresa y trabajó en proyectos como Parque Central en Caracas. Según relató al Washington Post, perdió su empresa y sus contratos con el estado tras el cambio de gobierno.
Mendoza se dedicó luego a la agricultura, pero también perdió esa actividad. En 2018, decidió mudarse a Miami junto a su esposa, luego de que su hija le pidiera que no regresara a Venezuela. La pareja solicitó la residencia permanente a través de su hija. Al quedarse sin dinero, su esposa encontró trabajo en una boutique y él intentó conseguir empleo en hospitales y ferreterías sin éxito.
Su hija Ana le sugirió comercializar una receta de pasteles que ella había creado hace más de 30 años. Mendoza, quien afirmó que antes “se le quemaba hasta el agua”, aprendió el oficio desde cero bajo la guía de su hija. En marzo de 2025, comenzó a vender sus pasteles en un mercado de Key Biscayne. Inicialmente las ventas fueron escasas, pero aumentaron tras cambiar el nombre del negocio a “Max & Crust”.
María Julia Stolk, quien lideró el rediseño, explicó: “Para mí, era fundamental que Max fuera la imagen de la marca. La gente conecta con las historias, no solo con los productos, sino con las emociones”. Mendoza elabora a mano pasteles de chocolate y guayaba en su cocina en Coral Gables. En un mes, produjo más de 240 pasteles.
Mendoza recibe pedidos a través de Instagram y WhatsApp, en español e inglés. Sobre su futuro, planea enviar sus pasteles a otros estados y mudarse a una cocina industrial. Declaró: “Esos mensajes te dan ganas de seguir adelante. De mejorar. De crecer”. También dijo que cada pastel representa “un pedacito de casa”.
