El 11 de julio de 2010, la selección española derrotó a Holanda por 1-0 en la final de la Copa del Mundo disputada en Johannesburgo, Sudáfrica. El encuentro, que se definió en el minuto 116 con un tanto de Andrés Iniesta, registró 14 tarjetas amarillas y una roja.
La selección de España se consagró campeona del Mundial de 2010 al vencer a Holanda por 1-0 en la final disputada el 11 de julio en el estadio Soccer City de Johannesburgo, Sudáfrica. El único gol del partido fue convertido por Andrés Iniesta en el minuto 116 de la prórroga.
España llegó al encuentro como favorito tras ganar la Eurocopa 2008. En el torneo mundialista, el equipo dirigido por Vicente del Bosque había perdido en el debut ante Suiza (1-0), y luego superó a Paraguay en cuartos de final (1-0, con gol de David Villa en el minuto 83) y a Alemania en semifinales (1-0). Todos los partidos de la fase eliminatoria los ganó por la mínima diferencia.
Holanda, que había perdido las finales de 1974 y 1978, planteó un partido de alta intensidad física. El mediocampista Nigel de Jong cometió una falta sobre Xabi Alonso que la prensa internacional describió como una patada en el pecho, sin que el árbitro mostrara tarjeta roja. El encuentro finalizó con 14 tarjetas amarillas y una roja (para Johnny Heitinga, por doble amonestación), récord para una final de Copa del Mundo.
El arquero español Iker Casillas realizó dos intervenciones clave ante Arjen Robben, una en cada tiempo, que mantuvieron el marcador en cero. En la prórroga, Vicente del Bosque envió al campo a Jesús Navas y Cesc Fàbregas. A los 116 minutos, Iniesta recibió un pase en el área y definió con su pie derecho para vencer al arquero Maarten Stekelenburg.
La prensa internacional, como The Guardian y The Times, elogió a España y criticó el juego de Holanda. The Guardian señaló que “los holandeses trataron por la fuerza bruta de impedir que España se convirtiera en campeona del mundo” y que el equipo español “representó al fútbol en su estado ideal”. The Times calificó el resultado como “victoria del anti-rufianismo” y sostuvo que una victoria holandesa “habría sido un insulto para el deporte”.
