Sandra y José, junto a sus cuatro hijos, dejaron una vida acomodada para instalarse en una vivienda autosuficiente en la naturaleza. Producen su propia electricidad, gestionan el agua y educan a sus hijos en casa, sin asistencia escolar. Comparten su experiencia en redes sociales.
Sandra y José, una pareja con cuatro hijos, decidieron abandonar su vida anterior para instalarse en una vivienda autosuficiente en un entorno natural. Según relatan, producen parte de sus propios recursos y educan a sus hijos en el hogar, sin asistencia a un colegio. Su experiencia es compartida a través de las redes sociales bajo los nombres Crianza Salvaje y Capitán Salvaje.
Anteriormente, la pareja tenía una empresa y una vivienda amplia. Sin embargo, indicaron que esa estabilidad económica no se correspondía con la satisfacción personal que esperaban. El punto de inflexión ocurrió durante una escapada a la montaña, que los llevó a replantearse su proyecto de vida. “Nos dimos cuenta de que no necesitábamos tanto para preguntarnos por qué estábamos tan mal”, declaró Sandra.
La familia lleva más de tres años viviendo rodeada de naturaleza y aproximadamente nueve meses en su vivienda actual. Allí han desarrollado un modelo basado en la autosuficiencia. La electricidad proviene de placas solares y baterías. El agua requiere recolección, transporte, bombeo y filtrado antes de su uso. Además, han iniciado una pequeña granja con cabras, gallinas y conejos para avanzar hacia el autoconsumo.
José explicó que esta situación surgió de forma natural: su primera vivienda en el campo carecía de electricidad, agua corriente e internet, lo que los obligó a buscar soluciones propias. La educación de los hijos se realiza en casa, con actividades adaptadas a cada niño, según los padres.
A pesar del aislamiento, la pareja continúa trabajando mediante una empresa de programación que utiliza inteligencia artificial, lo que les permite obtener ingresos sin abandonar el entorno rural. La gestión de recursos los ha hecho más conscientes del consumo diario, según señalaron.
La familia enfrentó dificultades, como temporales que dañaron sus placas solares, que repararon por sus propios medios. Consideran que estas situaciones les enseñaron a resolver problemas con mayor autonomía.
