En varias ciudades de España, la creciente población de palomas genera deterioros en edificios patrimoniales. Vecinos y autoridades reportan daños por picoteos y excrementos, y se implementan medidas como la caza anticipada o el uso de aves rapaces.
Las palomas, aves urbanas comunes en España, están causando daños en monumentos y edificios históricos debido a sus picoteos y excrementos. En Mataró (Barcelona), vecinos denunciaron el deterioro de Can Cruzate, una isla patrimonial del centro histórico. Según el medio local Capgròs Mataró i Maresme, las palomas están “comiendo” elementos arquitectónicos. El ventanal gótico de la Casa Vila, del siglo XVI, se desprende en fragmentos de piedra y arena por los picoteos. La estructura ya presentaba problemas estructurales y riesgo de desprendimientos, y los vecinos piden que se considere la acción de las aves en el proyecto de conservación.
En Mallorca, el departamento insular de Caza declaró la emergencia cinegética por la alta presencia de palomas bravías (Columba livia) y torcaces (Columba palumbus). Sebastià Perelló, director insular de Caza, afirmó que los excrementos afectan al patrimonio y a los tejados de las casas, donde en muchos pueblos se recolecta agua de lluvia para cisternas, generando bacterias coliformes. Se adelantó la temporada de caza un mes para reducir las poblaciones.
En Madrid, para proteger la Puerta de Alcalá, se emplean un águila de Harris (Parabuteo unicinctus), un águila de cola roja (Buteo jamaicensis) y un halcón híbrido para ahuyentar palomas. Durante la restauración del monumento se detectaron acumulaciones de excrementos, plumas y nidos, que generan alteraciones estéticas y daños químicos por compuestos como amoniaco, ácido úrico y sales, agresivos con la piedra.
