Thomas Mair, condenado a prisión perpetua, apuñaló quince veces y disparó en tres ocasiones a la parlamentaria laborista en 2016. El crimen ocurrió una semana antes del referéndum sobre el Brexit.
El 16 de junio de 2016, la diputada laborista Jo Cox fue asesinada frente a una biblioteca en Birstall, West Yorkshire, por Thomas Mair, quien la apuñaló quince veces y le disparó tres tiros. El crimen ocurrió una semana antes del referéndum sobre la permanencia del Reino Unido en la Unión Europea. Cox, de 41 años y madre de dos hijos, tenía trece meses de carrera parlamentaria y era una activa defensora de la permanencia.
Mair, de 53 años en ese momento, fue detenido a menos de un kilómetro del lugar. Portaba una bolsa con un cuchillo y un arma de fuego. Testigos declararon que gritó consignas como «Britain First» y «keep Britain independent». Durante su primera comparecencia judicial, se negó a dar su nombre y dijo: «Muerte a los traidores, libertad para Gran Bretaña».
El juicio en el Old Bailey de Londres duró siete días. La fiscalía presentó pruebas de ADN, registros informáticos y testimonios. Se demostró que Mair había consultado páginas de contenido neonazi y supremacista blanco, así como información sobre Cox, en las semanas previas. El juez determinó que el crimen fue un acto de terrorismo motivado por «el supremacismo blanco y el nacionalismo excluyente, asociado al nazismo en sus formas modernas». Mair fue condenado a prisión perpetua sin posibilidad de libertad condicional.
Jo Cox nació en Heckmondwike, West Yorkshire, en una familia obrera. Estudió en la Universidad de Cambridge y trabajó como asesora parlamentaria, en Bruselas para la eurodiputada Glenys Kinnock y en Oxfam, donde impulsó campañas de comercio justo y control de armas. En 2015 fue elegida diputada por Batley and Spen con el 43,2% de los votos. Durante su corto período legislativo, creó el Grupo Parlamentario Interpartidario Amigos de Siria y trabajó en la protección de civiles en conflictos armados.
El viudo de Cox, Brendan Cox, declaró tras el veredicto: «No me interesa cómo se siente ni cómo piensa. Dijo en su momento que hizo lo que hizo por Gran Bretaña, y creo que Gran Bretaña debería avergonzarse de él». Nick Lowles, director ejecutivo de la organización antirracista Hope Not Hate, afirmó que Mair «actuó solo, pero fue inspirado por más de 30 años de lectura de propaganda nazi».
