La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) estima que el PBI argentino crecerá 2,8% en 2026, una reducción de 1,6% respecto a la estimación anterior, y prevé un crecimiento de 3,5% en 2027.
La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) publicó un informe en el que ajustó a la baja la proyección de crecimiento del Producto Bruto Interno (PBI) de Argentina para 2026. Según el organismo, el PBI crecerá 2,8% en 2026, lo que representa una caída de 1,6% respecto a la estimación anterior. Para 2027, la OCDE prevé un crecimiento de 3,5%, impulsado principalmente por las exportaciones de los sectores energético, minero y agrícola.
El informe consigna que el PBI real registró un incremento del 0,6% en el cuarto trimestre de 2025, situando el crecimiento anual de ese año en el 4,4% «tras dos años de recesión». Esto consolida la salida del terreno contractivo.
El documento detalla una dualidad en la dinámica económica actual. Por un lado, las actividades vinculadas a la generación de divisas muestran una aceleración. Por otro, los sectores que dependen de la demanda local presentan un desempeño rezagado. La OCDE señala que «energía, la minería y la agricultura se han convertido en un motor del crecimiento, mientras que los sectores orientados al mercado interno —como la industria manufacturera y el comercio minorista— siguen rezagados». También advierte que «los niveles de confianza de los consumidores y de utilización de la capacidad industrial siguen siendo bajos y continúan descendiendo».
En cuanto al consumo privado, el organismo proyecta que «el crecimiento del consumo privado seguirá siendo moderado, limitado por las elevadas tasas de interés y una lenta recuperación de los salarios reales». La inflación, según el informe, «se ha acelerado desde mediados de 2025, alcanzando una tasa mensual del 2,6% en abril, lo que ha ralentizado la recuperación de los salarios reales».
En el plano cambiario, el reporte indica que «el tipo de cambio se ha apreciado desde noviembre, y el Banco Central ha acumulado cerca de 4.300 millones de dólares en reservas durante el primer trimestre, aunque las reservas netas siguen siendo negativas». La OCDE confía en que la acumulación de divisas continuará acelerándose y brindará soporte para «la transición hacia un régimen cambiario más flexible».
A nivel internacional, el informe señala que «el conflicto en evolución en el Oriente Medio ha provocado un aumento en el precio de los combustibles, lastrando así los esfuerzos por reducir la inflación». Respecto a las medidas proteccionistas de Estados Unidos, sostiene que «el impacto del arancel del 10% sobre las exportaciones a Estados Unidos será limitado, ya que apenas representan el 9% de las exportaciones de Argentina», y menciona un «reciente acuerdo comercial bilateral» que prevé la reducción arancelaria para 1.675 productos.
Para los próximos meses, la OCDE anticipa que la desinflación cobrará impulso durante el segundo semestre de 2026, y estima que «la inflación general promedio se sitúe en torno al 31% en 2026 y al 16% en 2027».
En materia de política monetaria y fiscal, el organismo afirma que «las políticas monetaria y fiscal deben seguir siendo restrictivas» y que «el control del gasto público y la estabilidad de los ingresos permitirán mantener pequeños superávits fiscales durante el horizonte de proyección». Advierte además que «ralentizar el ritmo de reforma podría reducir la confianza y frenar el crecimiento del consumo y la inversión», lo que podría derivar en una «mayor volatilidad de la moneda».
Finalmente, la OCDE recomienda avanzar en la eliminación de subsidios ineficientes en gas natural y en una reforma impositiva que elimine «impuestos distorsivos», amplíe las bases imponibles y simplifique el sistema tributario. También señala que la reforma laboral aprobada «favorecerá la creación de empleo formal», aunque el desempleo mostró un incremento hacia finales del año pasado.
