Un informe de la ONG Argentinos por la Educación, basado en datos de Latinobarómetro y la Universidad de San Andrés, revela que la educación ocupa el séptimo lugar en las preocupaciones de los ciudadanos, con solo un 5% de menciones.
En Argentina, solo el 5% de los ciudadanos considera la educación como el principal problema del país, según el informe «Percepción social sobre la educación y la política educativa», elaborado por la ONG Argentinos por la Educación a partir de datos de Latinobarómetro y de la Encuesta de Satisfacción Política y Opinión Pública de la Universidad de San Andrés. La cifra ubica a la educación en el séptimo puesto del ranking de inquietudes sociales.
El estudio analiza la evolución de la valoración social de la educación durante las últimas dos décadas. En América Latina, según Latinobarómetro 2024, solo el 3,4% de los habitantes de la región menciona la educación como el problema más importante. La inseguridad (19,1%) y las dificultades económicas (18,1%) encabezan las respuestas a nivel regional.
Entre los países analizados, Brasil y Uruguay colocan la cuestión educativa dentro de los cinco temas más relevantes. En Brasil, el 10% de los encuestados la identifica como el problema principal, mientras que en Uruguay la proporción alcanza el 8%.
En Argentina, la preocupación por la educación mostró una trayectoria irregular. Alcanzó niveles cercanos al 9% en 2006 y 2011, volvió a crecer en 2017 y cayó durante la pandemia hasta un 3,4% en 2020. Desde entonces, se recuperó gradualmente hasta el 5% actual.
El estudio detecta diferencias entre grupos sociales. Las mujeres manifiestan una preocupación mayor que los hombres. El interés por la educación aumenta entre los sectores de ingresos más altos y entre los adultos jóvenes de 26 a 40 años (7%), mientras que entre los mayores de 61 años desciende al 4%.
La investigación también analiza la evaluación de las políticas educativas nacionales entre 2018 y 2026. La satisfacción ciudadana se mantiene baja, con escasas variaciones. El punto más alto se registró entre 2019 y comienzos de 2020, con una aprobación cercana al 45%. Luego descendió a niveles cercanos al 20% durante 2022. Desde 2023 se observó una recuperación parcial, y en marzo de 2026 la satisfacción se ubicó alrededor del 28%.
En comparación con otras áreas de gestión, la política educativa ocupa el octavo puesto en los índices de satisfacción. Solo salud e infraestructura reciben evaluaciones más negativas.
Valentina Gabrielli, coautora del informe, afirmó que los datos reflejan que la educación permanece entre los principales problemas identificados por la ciudadanía, pero no logra ingresar al núcleo duro de las prioridades nacionales. Agregó que la aprobación de las políticas públicas del sector parece tener un límite difícil de superar.
Inés Insua, investigadora de la Universidad de San Andrés, sostuvo que las múltiples emergencias económicas y sociales explican que otros problemas concentren la atención pública. Advirtió que resulta difícil construir transformaciones duraderas si la educación permanece fuera de las prioridades.
Santiago Poy, investigador del Conicet, señaló que esta tensión se observa especialmente en los barrios populares, donde la escuela sigue siendo vista como una herramienta de progreso, pero debe responder a demandas sociales cada vez más complejas.
