La empresa Tsubame Industries lanzó al mercado el primer robot humanoide de gran tamaño controlado desde el interior. Con capacidad de transformarse en vehículo, el Archax apunta a coleccionistas y futuras aplicaciones industriales.
La compañía japonesa Tsubame Industries, con sede en Tokio, inició la comercialización del robot Archax, un vehículo eléctrico de 4,5 metros de altura y 3,5 toneladas de peso que permite a un operario controlar sus movimientos desde una cabina ubicada en el pecho de la estructura.
El robot funciona con una batería de 300 voltios y está construido con una aleación de hierro y aluminio recubierta con plásticos reforzados con fibra. El piloto visualiza el entorno a través de nueve cámaras externas y cuatro monitores de alta resolución, y maneja las extremidades mediante joysticks y pedales.
Cómo funciona el sistema de transformación del Archax
El Archax opera en dos configuraciones: modo robot y modo vehículo. En modo robot alcanza su altura máxima de 4,5 metros y se desplaza a 2 km/h. Al activar la transformación, las patas delanteras se extienden y la cabina se inclina 17 grados para reducir el centro de gravedad; en modo vehículo circula a 10 km/h sobre cuatro ruedas con neumáticos industriales.
Las manos del humanoide poseen dedos articulados capaces de manipular objetos de hasta 15 kilogramos. El asiento del piloto se mantiene nivelado durante los cambios de posición de la estructura.
Ryo Yoshida, director ejecutivo de Tsubame Industries, presentó el modelo funcional durante el Japan Mobility Show y afirmó: “Mi objetivo fue crear una experiencia en la que el piloto se sintiera genuinamente conectado con el robot”.
Cuál es el precio y la disponibilidad del robot japonés
La producción inicial se limitó a cinco unidades destinadas a clientes privados y coleccionistas de alta gama. El precio es de 400 millones de yenes, aproximadamente 2,75 millones de dólares por ejemplar. La compañía proyecta aplicaciones futuras en recuperación de desastres naturales y construcción pesada, así como en la industria espacial durante la próxima década.
El robot admite operación presencial y control remoto mediante conexión de datos cifrada. Las pruebas de seguridad confirmaron que la estructura soporta las tensiones mecánicas durante el proceso de transformación de 15 segundos.
