Con solo 12 años, 6 meses y 26 días, el argentino Faustino Oro se convirtió en el segundo gran maestro más joven de la historia del ajedrez. Un camino que comenzó en la pandemia y lo llevó a la elite mundial.
En mayo de 2020, en plena pandemia, en un departamento del barrio porteño de San Cristóbal, un niño de seis años pasaba las horas jugando al fútbol. Su madre, Romina, sugirió a su padre, Alejandro: “¿Por qué no le enseñás a mover las piezas en el tablero de ajedrez?”. Esa simple pregunta cambió el rumbo de la familia.
Seis años después, en mayo de 2026, Faustino Oro se convirtió en el segundo gran maestro más joven de la historia, con 12 años, 6 meses y 26 días. Lo logró en Cerdeña, Italia, durante un torneo abierto que cumplió con los nuevos requisitos de la Federación Internacional de Ajedrez (FIDE).
Las dos normas anteriores las había conseguido en 2025 en torneos cerrados: el Leyendas & Prodigios de Madrid y el Magistral Szmetan-Giardelli, en Buenos Aires. La tercera norma, que debía ser en un Abierto, la selló ayer tras vencer al maestro internacional polaco Bartlomiej Niedbala. Faustino terminó invicto con 6 puntos en 8 rondas y una performance de 2.629 puntos de ELO.
El último requisito era mantener una performance de al menos 2.600. Aunque en la última ronda le tocó enfrentar al ruso Ian Nepomniachtchi (2.729 de ELO), incluso una derrota no lo hubiera hecho caer por debajo de ese umbral. Así, el título quedó asegurado.
El talento de Faustino se hizo evidente durante la cuarentena. Sus padres notaron que algo especial ocurría cuando resolvía problemas de grandes maestros en clases virtuales. Su primer profesor de ajedrez destacó su capacidad de absorción teórica y su asombrosa resolución táctica. Pero, sobre todo, su pasión por el juego.
En junio de 2022, con solo 8 años, le ganó a la pentacampeona argentina María Florencia Fernández en el Abierto Internacional de Río Negro. Desde entonces, no paró de romper récords de precocidad en títulos y ELO. Su capacidad de análisis y comprensión global del ajedrez lo distinguen, combinando memoria con creatividad y temperamento.
Faustino también se hizo famoso en partidas rápidas, blitz y bullet (1 minuto por jugador) en Internet, donde venció a cracks como Magnus Carlsen y Hikaru Nakamura. En el ajedrez argentino, primero generó asombro, pero pronto todos entendieron que las cámaras lo seguirían a él.
Actualmente, el joven prodigio combina su educación secundaria en España con entrenamiento de alto rendimiento. Sus padres dejaron sus trabajos y se mudaron a España para facilitar su carrera, manejando su presupuesto, sponsors e invitaciones a torneos de elite.
El próximo desafío será la Olimpíada de Samarkand, Uzbekistán, en septiembre de 2026, donde Faustino podría ser el primer tablero de la selección argentina con solo 12 años y 11 meses. Un impacto mundial que se suma a una historia que parece de película, pero es real.
“Quiero ser campeón mundial”, confiesa el niño que un día no sabía lo que era el ajedrez y hoy es una estrella global.
