Los vecinos de Quequén se encontraron con un paisaje cubierto de espuma marina que simulaba nieve, un fenómeno inusual provocado por el temporal.
Los vecinos de Quequén amanecieron este sábado con un escenario digno de fotografiar: acostumbrados a la arena frente al mar, se encontraron con un manto blanco que parecía nieve. El fenómeno de la ciclogénesis que afectó la costa bonaerense, con destrozos en Pinamar y otras localidades, generó un mar arremolinado y ventoso que llenó las costas de espuma marina en grandes cantidades.
“Nunca había visto algo así en 18 años que llevo viviendo acá”, comentó una vecina entrevistada por la televisión. En redes sociales, algunos bromearon con la similitud con los paisajes de El Eternauta, aunque a diferencia de la nieve tóxica de la historieta, esta espuma no es nociva.
La espuma de mar cubrió la arena, acumulándose hasta casi un metro de altura en varios sectores, dando la ilusión de un paisaje nevado. Quequén, localidad acostumbrada a los temporales marítimos, nunca había registrado tal cantidad de espuma, que llegó incluso hasta la calle costanera.
El fenómeno se produjo por la combinación de vientos intensos y lluvias que afectan la costa atlántica desde hace tres días. En lo que va del año, ya cayeron cerca de 500 milímetros de precipitaciones. La espuma marina se forma cuando el oleaje intenso agita el agua con vientos arremolinados y materia orgánica, como proteínas y carbohidratos liberados por microalgas tras la ruptura de las olas. Estos compuestos actúan como detergentes naturales, y al mezclarse con el aire y la agitación del mar, generan espuma.
Las proteínas y aceites funcionan como tensores naturales. Un mar cargado de este detergente vegetal, sumado a las corrientes de la ciclogénesis, creó las condiciones para un campo de burbujas que cubrió la playa. El frío intenso en la zona (temperaturas por debajo de 10°C y vientos de hasta 43 km/h) contribuyó a que los vecinos sintieran que estaban en la montaña.
