La secuela del reinicio de 2021 llega para enmendar los fallos que enfurecieron a los seguidores del videojuego. Con más personajes emblemáticos, torneo incluido y fatalities por doquier, la película apuesta a ser el homenaje definitivo a la saga.
Mortal Kombat II (Estados Unidos/2026). Dirección: Simon McQuoid. Guion: Jeremy Slater. Fotografía: Stephen F. Windon. Música: Benjamin Wallfisch. Editor: Stuart Levy. Elenco: Karl Urban, Ludi Lin, Martyn Ford, Jessica McNamee, Joe Taslim, Hiroyuki Sanada, Adeline Rudolph, Tati Gabrielle, Josh Lawson, Tadanobu Asano, Mehcad Brooks, C.J. Bloomfield. Duración: 120 minutos. Calificación: restringida para menores de 17 años. Distribuidora: Warner Bros.
El entusiasmo que generó el reinicio de Mortal Kombat en 2021 se desvaneció rápido entre los conocedores del videojuego. Aquella película había alterado elementos fundamentales de la franquicia: ausencia de personajes clave, un protagonista desconocido y la falta del torneo que da nombre y sentido a la saga desde 1992. Esa seguidilla de desaciertos hizo que muchos fans dieran por terminada la historia cinematográfica de Mortal Kombat. Sin embargo, cinco años después, los mismos responsables se animan a estrenar una secuela que, esta vez, busca corregir todos esos errores.
Mortal Kombat II es un festival de guiños cómplices, torneo, combates, fatalities y personajes emblemáticos que, por fin, pone a los fanáticos del videojuego frente a lo que esperaron ver desde su primera partida. La premisa es sencilla pero efectiva: Shao Kahn (Martyn Ford) se prepara para dominar la Tierra mediante el torneo Mortal Kombat, mientras que en la Tierra, Johnny Cage (Karl Urban), un héroe de acción venido a menos, es elegido para sumarse al bando de los buenos. Este personaje, uno de los más carismáticos del juego, había sido omitido en la película de 2021, una decisión que enfureció a los seguidores y que ahora se corrige dándole un rol protagónico.
Junto a ellos aparecen los habituales: Liu Kang (Ludi Lin), Sonya Blade (Jessica McNamee) y Lord Raiden (Tadanobu Asano), además del regreso de Hanzo Hasashi (Hiroyuki Sanada), Bi-Han (Joe Taslim), Kung Lao (Max Huang) y Kano (Josh Lawson), entre otras sorpresas. Para quienes no conocen el universo del videojuego, el guion de Mortal Kombat II es disfrutable incluso sin conocimientos previos, aunque la falta de profundidad narrativa puede reducir el entusiasmo de quienes buscan una historia más compleja.
En el aspecto técnico, la película hace uso intensivo de CGI, como es habitual en este tipo de producciones. No obstante, esa decisión permite trasladar con precisión el mundo de Mortal Kombat. Los fans encontrarán detalles que encajan perfectamente con la nostalgia gamer, especialmente en los combates, mientras que los espectadores ocasionales quedarán satisfechos por la fantasía visual que se despliega en pantalla.
Mortal Kombat II resigna profundidad narrativa en pos de corregir los errores de su predecesora y ofrecer un espectáculo a la medida de los fans. Acierta al sumar la brutalidad de su génesis, imprescindible para los fundamentalistas, aunque esa decisión le haya costado la calificación “apta para todo público” y, con ello, un público más amplio. En definitiva, Mortal Kombat II no es una simple secuela: es la película que desde siempre debió haber sido, y el homenaje más respetuoso y honesto que se ha hecho de una franquicia de videojuegos hasta el momento.
