La directora de Trespuntozero, Shila Vilker, evaluó en el programa «QR!» la evolución de la imagen oficial y señaló que, tras una caída sostenida, el oficialismo se estabilizó en un 33-34% de imagen positiva, aunque alertó sobre la desconexión entre indicadores económicos y la percepción social.
En el programa «QR!» de Canal E, se debatió sobre la evaluación de la gestión del Gobierno nacional a partir de datos de opinión pública. La directora de la consultora Trespuntozero, Shila Vilker, analizó la evolución de la imagen oficial y aseguró que, tras varios meses de caída, el oficialismo parece haber encontrado un piso de apoyo.
“Durante cuatro o cinco meses hubo una pérdida muy fuerte de acompañamiento. En las últimas semanas dejó de caer y encontró un piso en torno al 33 o 34% de imagen positiva”, explicó Vilker en diálogo con el conductor Pablo Caruso. Según detalló la especialista, la curva de imagen del Gobierno muestra una caída pronunciada desde fines de 2025, aunque con una estabilización reciente.
Vilker planteó que “hay algo de la magia que se rompió”, en relación con las expectativas iniciales que generó el oficialismo. Sin embargo, aclaró que todavía existe un sector de la sociedad que acompaña, incluso en un contexto económico adverso. En ese sentido, describió una tensión entre lo que definió como una “ética del sacrificio” impulsada por el Gobierno y las expectativas de bienestar de la población.
“El padecimiento es real”, remarcó, y agregó que 7 de cada 10 argentinos tuvieron que hacer recortes en sus hogares, incluso en consumos básicos como alimentos. Uno de los puntos centrales del análisis fue la desconexión entre algunos indicadores económicos y la percepción social. “El Gobierno tiene más adhesión política que respaldo en los datos económicos”, señaló Vilker.
Además, advirtió que el principal motivo de desgaste no pasa por el estilo o los discursos oficiales, sino por la situación cotidiana: “Los que se enojan no se van por los modales, se van porque no hay plata”. También marcó una diferencia generacional: mientras los mayores de 30 años perciben una caída en su nivel de vida, los más jóvenes tienden a naturalizar la dificultad económica.
De cara al escenario político, Vilker describió un contexto de incertidumbre. Señaló que aún no hay liderazgos consolidados y que las preferencias están fragmentadas. “Es un momento raro: el 2027 parece lejos, pero al mismo tiempo las discusiones ya empezaron”, explicó. Finalmente, sostuvo que el rumbo del Gobierno dependerá de su capacidad para mejorar la situación económica. “La estabilidad cambiaria sigue siendo valorada, pero empieza a aparecer un murmullo sobre la inflación y el esfuerzo que hace la sociedad”, concluyó.
