Cada 1° de mayo se conmemora en Argentina y el mundo el Día del Trabajador, una fecha que recuerda la lucha histórica por los derechos laborales y la jornada de ocho horas.
El 1° de mayo se celebra en Argentina y en otros países el Día del Trabajador, una jornada dedicada a reflexionar sobre los derechos laborales, las condiciones de trabajo dignas y los contratos. En esta fecha, muchas personas participan de marchas o reuniones al aire libre para expresar sus reclamos.
El origen de esta conmemoración se remonta a 1886, cuando trabajadores de la fábrica McCormick, en Chicago, Estados Unidos, realizaron protestas para exigir mejores condiciones laborales y la reducción de la jornada, que en ese entonces era de entre 12 y 18 horas diarias. La agrupación Noble Order of the Knights of Labor popularizó el lema: “Ocho horas para el trabajo, ocho para el sueño y ocho para la casa”.
Ante el rechazo de los empresarios, el 1° de mayo de 1886 se llevó a cabo una huelga masiva de más de 5.000 personas. La policía reprimió brutalmente la manifestación, causando decenas de muertos y heridos. Los días siguientes continuaron los conflictos, que culminaron en la llamada “Revuelta de Haymarket” el 4 de mayo, con detenciones y ejecuciones de cinco trabajadores, conocidos como los “Mártires de Chicago”.
La indignación internacional que generaron estos hechos impulsó la primera conferencia de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en 1919, donde se estableció la jornada laboral máxima de ocho horas. En Argentina, la efeméride se conmemoró por primera vez en 1890, y el 28 de abril de 1930 el presidente Hipólito Yrigoyen decretó el feriado bajo el nombre de Fiesta del Trabajo.
Según la ley 27.399, el Día del Trabajador es un feriado inamovible, es decir, no puede trasladarse para crear fines de semana largos. En 2026, al caer viernes, permitirá un fin de semana de tres días. La Ley de Contrato Laboral (20.744) establece en su artículo 181 que durante los feriados nacionales rigen las normas sobre descanso dominical, por lo que si un empleado trabaja ese día debe cobrar el doble de una jornada habitual.
