A 68 años del Mundial de Suecia, aún persisten dudas sobre por qué la selección argentina no pudo contar con Humberto Maschio, Enrique Omar Sívori y Antonio Angelillo, los ‘Carasucias’ de Lima, en aquel torneo que terminó en un histórico 6-1 ante Checoslovaquia.
Faltaban menos de dos meses para el comienzo del Mundial de Suecia y el tema de los jugadores argentinos en Italia seguía generando controversia. La noticia surgió en los pasillos de la calle Viamonte el 24 de abril de 1958, a 46 días del comienzo de la competencia, a la que Argentina volvería después de 24 años. Y la reflejó Clarín al día siguiente. En un suelto de la página de deportes apareció un subtítulo inequívoco: “No lo prestarían”. El texto refería a los argentinos en Italia: “Extraoficialmente trascendió que la AFA había encomendado a un representante en Italia que recabara cuál sería la respuesta de la Federación Italiana en el caso de que se le solicitara a préstamo, para integrar el seleccionado argentino, a algunos de los jugadores de esa nacionalidad que se encuentran militando en clubes de la península. Realizada dicha gestión, las autoridades del fútbol italiano habrían contestado que no se accedería a un pedido de tal naturaleza”.
Pasaron 68 años y todavía no está muy claro por qué el seleccionado argentino no pudo contar con Humberto Dionisio Maschio, Enrique Omar Sívori y Antonio Valentín Angelillo, los «Carasucias» de Lima. Hay indicios de la época, declaraciones, un documento de la AFA, manifestaciones posteriores y una «letra chica» de un contrato pocas veces admitida. La repatriación de los tres cracks fue tema nacional en la previa del torneo. La derrota 6-1 ante Checoslovaquia y la eliminación temprana agigantaron la ausencia del terceto central ofensivo que brilló en el Sudamericano de Lima. El «Desastre de Suecia» marcó un antes y un después para el fútbol argentino.
La revista Goles marcó su posición desde temprano. Por eso, en la edición número 500 del 25 de febrero, publicó la foto de los tres bajo el título: “Hay que traerlos”. Y decía: “Por prejuicios no puede exponerse la chance argentina en el Mundial”. En la cobertura interior hay dos datos clave. Uno lógico: dice la nota —que no está firmada por ningún periodista pero era una postura editorial—: “Ocurre que la reglamentación de la FIFA para el Campeonato Mundial autoriza a las asociaciones nacionales a utilizar a los hombres de esa nacionalidad para jugar en sus filas, aunque estén registrados en otro país. Por eso, digamos como ejemplo, Chile pudo utilizar en Río (1950) a los Robledo. Por eso, Francia reclama ahora a Kopa al Real Madrid —que ya dio su conformidad— y a Bonifaci, que juega en el Torino”. Era una verdad con hechos concretos. Sin embargo, en la nota también se afirma: “Se dice, desde Italia, que la Federación de Calcio va a oponerse a la posible petición argentina por Maschio, Angelillo y Sívori, porque esos jugadores firmaron compromisos de no aceptar reclamos de su país para poder ser, al cabo de tres años, posibles jugadores internacionales italianos”.
Eran otras épocas y los jugadores se comunicaban por cartas con sus familiares y amigos, y también con los periodistas. La revista Goles, en su edición del 11 de marzo de 1958, publicó mucho de lo que escribió Sívori desde Turín. La nota, a doble página, se tituló: “Maschio, Angelillo y yo —dice Sívori—: lo que más ansiamos es ir a Suecia con Argentina”. Escribió el «Cabezón» Sívori: “Ha llegado a mis oídos que la AFA podría pedirnos. Unos periodistas amigos me dicen, por otra parte, que Argentina tendría que pedir la anulación de los reglamentos. Yo tengo la esperanza de que suceda algo que nos permita estar con los nuestros allá en Suecia, para junio. Hablando con el presidente de nuestro club, llegué a decirle que lo único que le pediría, de ser Juventus campeón —como todos creemos—, es ese premio: que no ponga obstáculos si mi país llega a solicitar mi modesto concurso. Él me dijo que el club no tiene nada que ver, sino la Fedecalcio. Confío y espero un milagro que Dios quiera se produzca”. Más adelante, agrega: “Me dicen, también, que la AFA no nos pediría por razones de ética. Quizás tengan razón. Tampoco nosotros queremos postergar a nadie de los magníficos muchachos que están allá, en Argentina, y que pueden lucir los colores queridos con muchísimo brillo. Solo le estoy diciendo mi personal anhelo, que es el de todos los que aquí estamos”. Y cuenta que se juntaban a cenar con el «Bocha» Maschio, con Angelillo, con el «Pelado» Grillo, con «Tito» Cucchiaroni y con Massei, y que para todos “sería un honor jugar para nuestro seleccionado en Suecia”.
En ese ida y vuelta, en ese mar de dudas, la reunión del Comité Ejecutivo de la AFA del 31 de marzo (Boletín 317) puso blanco sobre negro: “Luego, por 18 votos, se dejó establecido que el equipo representativo que participará en el VI Campeonato del Mundo sería constituido exclusivamente con jugadores inscriptos en los registros de esta Asociación”. Por eso nunca los llamaron, como contó siempre Maschio, quien se sorprendió en una entrevista para el documental Suecia, la identidad perdida cuando leyó el documento oficial. Y cuando la noticia “extraoficial” de las tratativas se conoció finalmente, la ausencia de los tres ya era un hecho consumado.
