El gobierno de Javier Milei enfrenta una semana clave con internas en el oficialismo, críticas de la oposición y la espera de un derrame económico que aún no alcanza a la ciudadanía.
El gobierno de Javier Milei deja atrás una semana turbulenta. Las internas en el oficialismo no cesan y ponen en aprietos al ministro de Economía, Luis Caputo. Fuentes cercanas a Economía aseguran que el ministro está preocupado y molesto por los vaivenes políticos y la caída en las últimas encuestas. Caputo es quien debe negociar con el establishment nacional e internacional para una reactivación económica que aún no se produce, mientras enfrenta bajos salarios y el recalentamiento de precios.
Como en tiempos del macrismo, la frase de “los brotes verdes” que nunca germinaron persigue al actual gobierno. Sin embargo, el ministro afirmó que los próximos 18 meses serán los mejores de las últimas décadas para el país, basándose en la estabilización macroeconómica, la confianza internacional en el presidente Milei y la llegada de inversiones impulsadas por el Régimen de Incentivo para las Grandes Inversiones (RIGI). Hasta ahora, las grandes inversiones se concentran en minería, energía renovable e infraestructura portuaria, y el derrame hacia la población general aún requiere tiempo.
La paciencia de la ciudadanía, incluyendo votantes libertarios que esperaban un cambio, comienza a agotarse. El presidente Milei acompañará al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, en su informe de gestión en la Cámara de Diputados el miércoles, en un contexto de críticas de la oposición de todos los sectores. El foco estará en la situación personal de Adorni y en los escándalos que involucran al Gobierno, como el caso $Libra.
En el peronismo/kirchnerismo, la pelea entre el gobernador Axel Kicillof y el sector de Máximo Kirchner y La Cámpora continúa. La Cámara de Casación confirmó el decomiso de bienes de la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner, sus hijos y el empresario Lázaro Báez para cubrir una deuda de $685 mil millones en la causa Vialidad, una medida restitutiva sin antecedentes.
También se destaca la decisión de Javier Milei de no permitir el ingreso de periodistas acreditados a la Casa de Gobierno, algo que solo ocurrió durante la pandemia. Esto recuerda el eslogan “No odiamos lo suficiente a los periodistas”, utilizado por el Presidente, y genera comparaciones con el desprecio y acoso hacia la prensa durante los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner. La filosofía “liberal-libertario” de Milei, basada en el respeto a la vida, la libertad y la propiedad privada, parece no aplicarse en la práctica, según críticos.
