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Adam Bareiro, en la prelista de Paraguay: el impulso con Boca y el reto de seguir convirtiendo para ir al Mundial

El delantero paraguayo, que llegó a Boca en el último mercado de pases, fue incluido en la prelista de su selección para el Mundial. Con cinco goles en 11 partidos, busca ganarse un lugar en la lista final de Gustavo Alfaro.

No precisó adaptación, rodaje previo ni familiaridad con sus nuevos compañeros. Debutó con dos goles frente a Gimnasia Chivilcoy, por la Copa Argentina, y esa misma noche se ganó la titularidad, hasta convertirse en una pieza fundamental del equipo de Claudio Ubeda. En apenas 11 partidos, Adam Bareiro logró meterse en el bolsillo a los hinchas de Boca, dejar atrás su paso reciente por River y sostener el nivel que había mostrado en San Lorenzo y en su último paso por Fortaleza.

Un presente que lo devolvió a los primeros planos y que, a menos de dos meses para el Mundial, lo reposicionó en la órbita de la selección paraguaya: pese a haber sido convocado una sola vez durante el ciclo de Gustavo Alfaro, el delantero fue incluido en la prelista para el certamen. Aunque lleva tres partidos sin convertir, la llegada de Bareiro potenció el ataque de Boca.

Su arranque fue tan convincente que el entrenador debió modificar el sistema para hacerle lugar, una decisión que ya venía madurando desde antes de su llegada y que terminó por adoptar cuando advirtió la manera en que se había acoplado al equipo. Un delantero recio, certero y con buen cabezazo, rasgos que encajan a la perfección con la idiosincrasia futbolística del club.

Bareiro ya suma cinco gritos y es el segundo goleador del ciclo Ubeda, detrás de su socio, Miguel Merentiel, con 11. Este jueves, ante Defensa y Justicia, Bareiro sería uno de los diez titulares preservados, ya que la idea del entrenador es afrontar la seguidilla que se viene con el plantel en plenitud física: visitas a Cruzeiro y Barcelona, de Guayaquil, por la Copa Libertadores, otro viaje a Santiago del Estero para enfrentar a Central Córdoba y el comienzo de los playoffs del Apertura, instancia a la que Boca ya está virtualmente clasificado.

En ese sentido, el Príncipe tendrá al menos seis partidos más para convencer a Gustavo Alfaro, que por estas horas define quiénes serán sus delanteros para encarar la Copa del Mundo. Bareiro, que disputó las eliminatorias y la Copa América con el combinado guaraní bajo la conducción de Daniel Garnero, tuvo una sola oportunidad en ese ciclo: fue en septiembre de 2024, para la doble fecha ante Uruguay y Brasil, en la que no sumó minutos.

Luego, no fue citado durante sus pasos por River, Al-Rayyan de Qatar ni Fortaleza, aunque en ese tramo recibió en varias oportunidades el aviso de Gustavo Alfaro: si rendía bien en su club, tendría la chance de ser llamado. Ese contacto fluido con el cuerpo técnico llevó a Bareiro a tomar varias decisiones importantes en el último tiempo, a medida que fue acercándose al Mundial. La primera fue propiciar él mismo su llegada al Xeneize, persuadiendo a la dirigencia de Fortaleza de que lo dejara partir y ofreciéndose incluso a resignar dinero para lograr su salida.

Sabía que la vidriera de Boca es distinta a la de muchos clubes, y que así podía tener más chances de ser tenido en cuenta por Alfaro que si seguía un tiempo más en la segunda categoría de Brasil. En ese camino, además, sumó un factor clave a su preparación: comenzó a trabajar con un psicólogo y un coach deportivo, con la idea de mejorar su comportamiento dentro del campo y regular mejor sus emociones, considerando que suele cometer muchas faltas por partido y también recibir tarjetas amarillas -en Boca ya lleva cuatro-.

Un aspecto no menor, teniendo en cuenta que en un Mundial el arbitraje suele ser más riguroso y que, de no corregirlo, podría perder terreno de cara a un eventual llamado. En la pelea por un lugar en la lista de 26, Bareiro compite con otros nombres conocidos del fútbol argentino: Gabriel Ávalos, de Independiente, goleador del Apertura; Álex Arce, de Independiente Rivadavia de Mendoza; e Isidro Pitta, el “Vikingo” que Gustavo Costas pidió como refuerzo de Racing y que atraviesa un muy buen presente en Bragantino, rival de River en la Copa Sudamericana.

Otro que tiene posibilidades de estar es Ángel Romero, con mayor participación en el ciclo de Alfaro, pero que quedó al margen de las últimas dos citaciones: una, en noviembre de 2025, cuando jugaba en Corinthians; y otra, en marzo de este año, mientras se recuperaba de un desgarro en Boca. “Es un sueño muy grande para mí, como para todos los futbolistas paraguayos. Yo vine acá para hacer las cosas bien. Obviamente, si acá ando bien, si sigo haciendo goles, si sigo siendo importante, me van a tener en cuenta”, contó Bareiro, de 29 años.

En Boca, además de aportar en la red, también se convirtió en un engranaje clave del ataque y brindó una asistencia -a Merentiel- frente a Gimnasia, de Mendoza. Con su nivel, Boca comenzó rápidamente a amortizar los 3.000.000 de dólares que costó el pase del delantero, que firmó contrato con el club hasta diciembre de 2028, con opción a renovar por una temporada más. Ante el Halcón, en Varela, será la segunda vez que Bareiro ocupe un lugar en el banco, dado que la mayoría de sus partidos los disputó como titular, incluso cuando Ubeda buscó rotar el equipo.

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