El reconocido actor argentino compartió durante años su hogar con perros, gatos, tortugas y hasta un sapo, en un espacio marcado por el afecto y el humor, donde también reflexionó sobre el maltrato animal y la tenencia responsable.
Durante 13 años, Luis Brandoni y Saula Benavente compartieron su vida entre un departamento en Retiro y una casa en Palermo. Allí, además del hijo de Saula, Baldomero, convivió una singular familia de animales: ocho tortugas, un sapo, varios gatos callejeros y tres perros, entre ellos Ema, una galga rescatada que solía pasear con una gatita blanca sobre su lomo.
El espacio, descrito como alegre y lleno de anécdotas, reflejaba el sentido del humor de la pareja. «Yo no tengo límites con los animales –decía Saula, riéndose–. Luis sí», comentaba, aunque el actor demostraba un profundo cariño por todos sus compañeros, especialmente por Tonino, un gato tuerto que era su preferido.
Saula recordó cómo comenzó su vínculo con los gatos desde joven, cuando rescató a una felina a punto de parir. Brandoni, por su parte, mostraba una especial conexión con los perros, disfrutando de los paseos con ellos por la ciudad.
En una conversación, el actor se refirió con seriedad al tema del abandono animal, vinculándolo a problemáticas sociales más amplias. «Creo que hay tantos animales abandonados porque hay mucha pobreza y abandono. No es un razonamiento sofisticado», expresó. Sin embargo, destacó la importancia de que distintas personas se ocupen de diversas causas, desde el cuidado de animales hasta el de ancianos o el medio ambiente. «No todos podemos ocuparnos de lo mismo. Todo vale», afirmó.
Brandoni también se mostró enfático al hablar sobre la ley que prohíbe las carreras de galgos, calificando la práctica de «perversa», especialmente cuando se la disfraza de tradición. Mientras acariciaba a Ema, sentenció: «¿Maltratar y matar animales para diversión del hombre? Es perverso».
Finalmente, el actor valoró los avances en Buenos Aires respecto a la convivencia con mascotas, como los comercios pet friendly y los caniles en plazas, aunque señaló que el comportamiento de algunas personas que no recogen los desechos de sus animales sigue siendo un problema a resolver.
