Un relato reconstruye los últimos momentos del subteniente de fragata Emilio Torlaschi, quien tras el ataque al ARA Belgrano durante la Guerra de Malvinas, cedió su lugar en una balsa salvavidas a otro compañero.
La historia de los últimos momentos del subteniente de fragata Emilio Torlaschi, uno de los 323 tripulantes del Crucero ARA General Belgrano que no sobrevivieron al hundimiento del 2 de mayo de 1982, fue reconstruida a través del testimonio de un sobreviviente, Jorge García.
Torlaschi, nacido en Bahía Blanca en 1959, se había graduado recientemente en la Escuela Naval y embarcado en el Belgrano a principios de ese año. Según el relato, tras el impacto de los torpedos británicos, una balsa con varios marinos, entre ellos Torlaschi, resultó dañada. En medio de la emergencia, Torlaschi coordinó el traslado de algunos hombres a otra balsa cercana, salvando al menos una vida, la del propio Jorge García, antes de que las embarcaciones se separaran.
El subteniente, descrito como un deportista destacado en esgrima durante su formación, permaneció en la balsa dañada junto a otros compañeros. No se tienen detalles precisos de sus acciones finales, pero el relato sugiere que el grupo enfrentó juntos las condiciones extremas del Atlántico Sur. Los buques de rescate lograron salvar a 770 tripulantes en los días siguientes.
La anécdota, compartida años después de la guerra, busca destacar un acto de decisión individual en el contexto de la tragedia colectiva que significó el hundimiento del crucero.
