La ciudad patagónica se prepara para recibir un evento astronómico único, que no se repetirá en la región hasta 2048. Las autoridades locales ya trabajan en la promoción turística y la organización de actividades.
El próximo 6 de febrero de 2027, la ciudad de Esquel, en la provincia de Chubut, se posicionará como uno de los mejores lugares del mundo para observar un eclipse solar anular, fenómeno conocido como «anillo de fuego». Según especialistas, no volverá a repetirse en esta región hasta diciembre de 2048.
La expectativa ya comenzó a crecer en el sector turístico, luego de una presentación oficial realizada en la Casa del Chubut. «El mejor lugar del mundo para observar el eclipse será la zona de Esquel y sus alrededores, ya que por allí pasará la franja central del fenómeno», explicó el guía experto en astroturismo y naturaleza, Pablo Gerez.
La franja central —donde el fenómeno se observa en su máxima expresión— cruzará a tan solo 10 kilómetros de la ciudad, alcanzando también localidades cercanas como Trevelin, Nahuelpan y la zona de Piedra Parada. Otro aspecto clave es la baja contaminación lumínica e industrial de la región, que ofrece cielos de calidad internacional y una visibilidad óptima.
El entorno natural, ubicado entre la estepa patagónica y el bosque andino, potencia la experiencia. A pocos kilómetros se encuentran propuestas como canopy, parapente, cabalgatas, viñedos y circuitos lacustres, además del Parque Nacional Los Alerces, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2017.
«Para nosotros es una gran oportunidad para promocionar el destino», señaló el secretario de Turismo, Deporte y Cultura, Walter Torres, quien adelantó que se organizarán actividades especiales para acompañar la experiencia.
Los eclipses solares se producen cuando la Luna se ubica entre la Tierra y el Sol y bloquea completamente la luz solar desde ciertos puntos del planeta. Son eventos poco frecuentes y altamente valorados por la ciencia y el público general.
A pesar de lo impactante del evento, especialistas advierten que mirar directamente al Sol sin protección puede causar daños irreversibles en la retina. Para observarlo de forma segura, se recomienda el uso de lentes especiales certificados. El único momento en el que se puede mirar directamente sin protección es durante la fase de totalidad, cuando el Sol queda completamente cubierto.
