Según el último Relevamiento de Expectativas de Mercado del Banco Central, los analistas anticipan que la inflación mensual bajaría al 2% recién a mediados de año y perforaría ese piso en agosto.
El último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central presentó sus proyecciones para la dinámica inflacionaria durante 2026. La mediana de las estimaciones del mercado financiero ubicó la inflación acumulada para el año en 29,1%.
El informe señala una expectativa de desaceleración gradual de los precios. Según las proyecciones, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) sería del 3% en marzo, bajaría al 2,6% en abril y al 2,3% en mayo. Para junio y julio se espera un 2%, y recién en agosto y septiembre se proyecta una tasa mensual del 1,8%, rompiendo así la barrera del 2%.
Estos datos representan una corrección al alza respecto del relevamiento anterior, con la inflación anual esperada para 2026 ajustada en 3,1 puntos porcentuales. Los analistas consultados no prevén una caída abrupta, sino un proceso de desinflación más lento, cuyo punto de inflexión más marcado se ubicaría entre marzo y abril.
El contexto internacional, marcado por el conflicto en Medio Oriente y el precio del petróleo cercano a los 100 dólares el barril, es señalado como un factor que presiona a la alza los precios globales y representa un desafío adicional. El Fondo Monetario Internacional prevé, en línea con esto, una inflación global en ascenso para 2026.
En el plano local, se mencionan medidas como el compromiso de YPF de mantener congelados los precios de los combustibles por 45 días. Sin embargo, el informe del REM sugiere que, si bien la trayectoria es descendente, el proceso luce más lento de lo que podría esperarse para consolidar una narrativa de desinflación contundente. La inflación núcleo, que excluye precios estacionales y administrados, acompañaría esta lógica de desaceleración moderada pero con cierta resistencia.
En resumen, el mercado proyecta para 2026 un año de inflación en retroceso, aunque aún en niveles altos en términos internacionales, con una convergencia a tasas más bajas que se visualizaría de manera parcial y hacia la segunda mitad del año.
