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Envalentonado por el número en el Senado, el Gobierno dice que finalmente mandará los pliegos de unos 50 jueces en marzo

Cuarenta y dos votos a favor de la reforma laboral. El oficialismo no solo festejó esa nueva mayoría en el Senado porque fue holgada para conseguir la media sanción a un proyecto de ley sensible y polémico, como lo es el que busca modificar las normas que regulan el mundo del trabajo en la Argentina. Los operadores políticos más destacados de la Casa Rosada ahora miran más allá y están convencidos de que el novedoso consenso en la Cámara alta se sostendrá en base a negociaciones con la dirigencia del PJ, para lograr otros objetivos en el Congreso que estaban negados para La Libertad Avanza (LLA).

Uno de ellos le podría otorgar más poder aún a la Presidencia de los Milei. Además, y sobre todo, de que se trata de una deuda que la clase política tiene hace años con la sociedad. Dos fuentes del Gabinete, y otras tantas del Senado y el Poder Judicial con diálogo con la cúpula libertaria revelaron a Clarín que el plan oficial es enviar al Senado en marzo, el pliego jueces y fiscales federales para ocupar así las vacantes que laceran desde hace tiempo al servicio de Justicia en todas las provincias del país. La designación de magistrados son para fueros federales de las provincias. Los puestos más peleados son los que ocuparán juzgados de Comodoro Py, en los que se investigan los delitos de corrupción de los funcionarios.

El fin de las vacancias en el Poder Judicial se prometió varias veces en el pasado, y también se frustró por peleas en los oficialismos, sobre todo en la última era K. En la Casa Rosada admiten ahora que llegó la era del consenso parlamentario con el peronismo clásico. No con los K que, además de intentar trabarlo todo, empieza a quedar en minoría total en la Cámara alta. De acuerdo a la confirmación informal del oficialismo, se intentará mantener o ampliar esos 42 votos de oro en el Senado para negociar con la oposición dialoguista el tema global de la «Justicia». El intercambio de nombres de los jueces y fiscales a designar con mayoría simple pueden generar puntos en común con el PJ clásico.

«La idea es que en marzo mandemos los pliegos de los jueces y fiscales a este nuevo Congreso», confirmaron con frases similares dos ministros nacionales que trabajan en esta misión.

«Cuarenta y dos votos, papucho (SIC). Con este numerazo vamos ahora a completar las vacantes en la Justicia», se entusiasmó un ministro que pidió a este diario nos ser identificado, y además fue más allá: «Con 42 senadores, estamos solo a seis de conseguir los 48 que son los dos tercios que se necesitan para nombrar a los jueces de la Corte Suprema y al Procurador de la Nación (el jefe de todos los fiscales)», ahondó en medio de un frenesí de éxtasis que le produjo ser parte de la organización del oficialismo que, en este caso, logró obtener las medias sanciones tanto de la reforma laboral como la del nuevo régimen penal juvenil que de ser ley bajaría la edad de imputabilidad a menores de 14 años en Diputados.

El oficialismo dejó prejuicios de lado, se sumió en el obvio pragmatismo necesario para sacar leyes y sumó a sus objetivos a sectores del PJ enfrentados a los Kirchner. Los hombres y mujeres del Presidente que operan en diferentes sectores de la política y en los ámbitos judiciales, más su hermana, la poderosa secretaria general Karina Milei, trabajaron como grupo cohesionado y no como bandos enfrentados en internas brutales. Fueron pares y y no rivales que practican el canibalismo, como solía suceder.

Eso no excluye a disputas por espacios de poder. Existen. Karina Milei más los primos Menem intentan avanzar sobre el liderazgo del Ministerio de Justicia, cuyo titular, Mariano Cúneo Libarona, no ocultó que piensa en presentar la renuncia. La operatividad de ese organismo está en manos del viceministro, Sebastián Amerio, que responde a Santiago Caputo.

El Presidente comprendió que para lograr estos dos triunfos en el Congreso debía aceptar la negociación con sectores no afines, como los secretarios generales de la CGT o la UCR. Política pura. Es lo que vendrá, aseguran fuentes oficiales que trabajan casi a diario con el Presidente. Se verá. Las eras de concordia y discordia entre la Casa Rosada y el peronismo suelen variar. Todo habría cambiado. Todos contentos.

Las vacantes

Las vacantes entre jueces y fiscales federales que no fueron designados alcanzan a 319 cargos en todo el país. Es una cantidad disparatada por la desidia política de dejar años a tremenda cantidad de juzgados y fiscalías sin titular firme.

Cúneo Libarona había retirado del Senado los pliegos de los jueces federales que envió al Congreso el Gobierno de Cristina Kirchner y Alberto Fernández. Reacomodó más de 50 nombres en las ternas de los ganadores de los concursos para postular a esos cargos. «Eran todos K, no tenían escrúpulos estos tipos», describió un funcionario que trabajó el tema.

Cúneo Libarona no respondió los llamados de este diario. Clarín pudo saber que se mantiene al margen de quién podría sucederlo en su cargo.

Pero está satisfecho con que se haya votado la media sanción en la baja de imputabilidad en los menores, un proyecto en el que trabajó varios meses.

Tanto el aun ministro como el Procurador interino, Eduardo Casal, igual que el presidente de la Corte, Horacio Rosatti, se esfuerzan ahora para obtener el presupuesto, los contratos y la tecnología necesaria para implementar el sistema acusatorio en la Justicia federal de Buenos Aires.

El plan se suspendió hasta abril por la resistencia del Ministerio Público de tomar todo el trabajo de investigación de causas complejas sin tener garantizados más equipos de trabajo y hasta oficinas donde poder hacer su trabajo. El compromiso de la política se mantiene latente en este punto. Más allá de quien sea el nuevo jefe formal o el líder político en el área de Justicia.

Escenario auspicioso

Las vacantes totales de magistrados y fiscales para nombrar con mayoría simple en el Senado (la mitad más uno de los presentes), enfrenta un escenario favorable muy beneficioso para la Casa Rosada.

Los tiempos se acelerarían para darle prioridad a que el «nuevo» Senado vote el mes que viene a los jueces y fiscales federales que esperan desde hace años ese paso político-administrativo para ocupar puestos de relevancia. Habría sucesores para magistrados emblemáticos como Norberto Oyarbide o Claudio Bonadio, por poner dos ejemplos de juzgados que deben subrogarse por los pocos colegas que quedaron en el fuero. Eso es poder.

El apuro oficial y de la oposición dialoguista del PJ tiene otro ritmo para esperar que el Presidente postule a los dos jueces que faltan designar en la Corte Suprema, después de las votaciones fallidas del juez Ariel Lijo y el académico Norberto García Mansilla. Lo mismo para un probable reemplazante en la titularidad de la Procuración que hoy ocupa de forma interina el respetado Casal.

«Son nombres que conocen solo los hermanos Milei. No me meto, pero sí, tienen que ser dos candidatos a la Corte que logren ciertos consensos rápido tanto entre los legisladores como en la opinión pública», definió un ministro a este diario.

En el caso de los magistrados a ser postulados al máximo tribunal, se necesita una mayoría de dos tercios de los integrantes de la Cámara alta. Son 48 senadores. Si nada cambiase, la dirigencia de LLA tendría que conseguir 6 votos más que los 42 que consiguió para darle media sanción a la reforma laboral. La cautela prima en el Gobierno.

La influencia que tuvo en esta variable el juez de la Corte Ricardo Lorenzetti en la Casa Rosada ya no es la misma que antes. «Prometió cosas que no cumplió«, hirió un funcionario importante que trabaja con Milei desde antes de ser Presidente.

Al contrario de lo que ocurrió antes de que LLA ganase las elecciones legislativas de medio término, los Kirchner no son los jefes del PJ con quiénes se negociarán nombres para llegar al máximo tribunal.

El bloque del PJ-K en el Senado sufrió sangrías que se ahondarán en el corto o mediano plazo, afirman en el propio espacio, tal como adelantó Clarín, lo que le restaría aun más integrantes al cuerpo liderado por el formoseño José Mayans en los papeles. Pero por Cristina Kirchner en los hechos.

Los peronistas «dialoguistas» hicieron esperar a que Mayans ordenara no conformar las comisiones en el Senado para despegarse del bloque K. Solían ser aliados circunstanciales. «Erró, y nos diferenciamos», explicó un importante operador legislativo de los gobernadores del peronismo que suelen votar leyes de LLA.

El otro interlocutor del PJ que deberá tener la Casa Rosada en el tema Justicia, como en cada nueva votación, es Sergio Massa. El Frente Renovador no se plegará a las órdenes de los Kirchner como solía pasar hasta ahora.

Con todo, el escenario de nuevas mayorías legislativas debe aun afirmarse con la aprobación definitiva tanto de la reforma laboral en Diputados -quizás con una vuelta con modificaciones al Senado-, como con la baja de imputabilidad que tratará el Senado.

Quizás, también, con el acomodo final, si es que ocurre, en el liderazgo en el ministerio de Justicia. Otra interna que debería ser saldada en el Gobierno. O no.

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